Recuperación en la Clínica
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Ya operada y devuelta a su habitación, estará somnolienta y con leves molestias en la zona intervenida. En ningún momento ha de sentir dolor puesto que después de toda intervención siempre dejamos analgésicos cada seis u ocho horas. De todas formas, en caso de que estos no sean suficiente deberá avisar a la enfermera.
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El apósito tampoco debe ocasionarle molestias, y si así fuera, será necesario recolocarlo.
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En algunas operaciones dejamos drenajes que evitarán la acumulación de sangre y las complicaciones que esto traería.
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Deberá estar unas horas sin beber ni comer nada hasta que haya pasado por completo el efecto de la anestesia.
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Si tiene náuseas o el estómago revuelto avise a la enfermera para que le ponga la medicación que le habremos indicado. Es importante prevenir los vómitos.
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Si su intervención ha sido definida como ambulatoria por el médico, deberá permanecer por algunas horas completando su hospitalización.
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No fumar durante los quince días siguientes a la operación.
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Siempre realizamos una visita de control la misma noche de la operación.
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En el primer día de post-operatorio revisamos el estado de la operación, retirando el apósito para comprobar que no existe hematoma, la herida esté bien y los drenajes funcionan correctamente. En caso necesario volvemos a colocar un apósito o bien una faja, cinta o medias, dependiendo del tipo de operación, que deberá llevar el tiempo indicado.
Es normal:
- Molestias o dolor leve en las zonas tratadas que deberá aliviarse con el tratamiento, si no fuese así, o en caso de aumentar su intensidad, avísenos.
- Leve ascenso de la temperatura (hasta 38.4ºC) en las primeras 48 horas.
- Que los tubos del drenaje se llenen de sangre o de serosidad.
- Pequeño sangrado y/o secreción sero-sanguinolenta por la cicatriz en las primeras 48 horas.
- Aumento del edema o la inflamación.
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